Amenazas contra brigadistas forestales persisten durante la temporada de incendios en México
El aumento de intimidaciones contra brigadistas de la SEMARNAT y voluntarios dificulta las labores de combate contra los incendios forestales en el país.

La temporada de incendios forestales de 2026 enfrenta un desafío crítico en diversas entidades de México, donde el personal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y brigadistas voluntarios han reportado una creciente incidencia de amenazas. Este fenómeno, que se intensifica con las altas temperaturas de julio, obstaculiza las operaciones de contención necesarias para proteger el patrimonio natural frente al avance del fuego en zonas rurales y boscosas.
Aunque las autoridades federales y estatales han reforzado la vigilancia en áreas de alto riesgo, los grupos de combate al fuego han señalado que las intimidaciones por parte de terceros afectan la logística y la seguridad de las cuadrillas en campo. La falta de condiciones seguras para desempeñar estas labores impide que las brigadas accedan a puntos críticos, lo que resulta en una propagación más rápida de las llamas en terrenos de difícil acceso.
Ante esta situación, diversos sectores sociales han solicitado una mayor coordinación entre la Guardia Nacional y las autoridades ambientales para garantizar la integridad de quienes arriesgan su vida en el control de siniestros. La propuesta principal de los grupos afectados se centra en establecer protocolos de seguridad permanente que permitan el despliegue de personal sin la interferencia de grupos que operan al margen de la ley en zonas forestales.
Por su parte, la SEMARNAT ha reiterado que el combate a los incendios requiere una respuesta integral que combine el uso de tecnología satelital con la presencia física en el terreno. La dependencia ha planteado fortalecer la colaboración con las comunidades locales, bajo el argumento de que la participación ciudadana y la vigilancia comunitaria son pilares fundamentales para prevenir actos que pongan en riesgo tanto a los brigadistas como a los ecosistemas nacionales.
Finalmente, la crisis actual subraya la fragilidad de los esfuerzos de conservación ante la inseguridad. Mientras la temporada de calor persiste, la atención se mantiene en la capacidad operativa de las instituciones para blindar las labores de protección civil y asegurar que las amenazas no se traduzcan en una pérdida mayor de la cubierta forestal en el territorio mexicano.


