Mitad de las lenguas del mundo enfrentan riesgo de desaparición inminente
Un reciente estudio académico advierte que cerca del cincuenta por ciento de los idiomas actuales podrían extinguirse pronto, representando una crisis global para la diversidad cultural.

Un informe de alcance internacional publicado este 27 de julio de 2026 ha encendido las alarmas sobre la salud lingüística del planeta. El estudio documenta un descenso vertiginoso en el número de lenguas habladas activamente, señalando que aproximadamente la mitad de los idiomas que se utilizan hoy en día se encuentran en peligro de extinción, una tendencia que amenaza con borrar siglos de conocimiento y tradiciones orales.
La investigación destaca que este fenómeno no es ajeno a nuestro país. México, siendo una de las naciones con mayor diversidad lingüística en el mundo, enfrenta desafíos críticos para la preservación de las lenguas indígenas. Especialistas señalan que la falta de transmisión intergeneracional y la presión de idiomas dominantes son factores determinantes en este declive, dificultando que las nuevas generaciones adopten las lenguas de sus ancestros.
Ante este panorama, diversas instituciones como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y la SEP han planteado la necesidad de fortalecer los programas de educación bilingüe. La propuesta se centra en crear espacios donde las lenguas originarias no solo sean reconocidas formalmente, sino integradas en la vida cotidiana y en los planes de estudio de las comunidades rurales y urbanas.
El análisis subraya que el riesgo de desaparición es particularmente agudo en aquellas lenguas con un número reducido de hablantes adultos. Los investigadores enfatizan que cuando una lengua deja de hablarse, se pierde una forma única de percibir y comprender el entorno natural, un impacto que trasciende lo cultural para convertirse en una pérdida de patrimonio humano global.
Finalmente, la comunidad académica hace un llamado a las autoridades estatales y federales para implementar políticas públicas que aseguren la documentación y revitalización lingüística. Se espera que, mediante la inversión en proyectos de archivo digital y el apoyo a maestros hablantes, sea posible revertir esta tendencia antes de que el silencio se convierta en la norma para cientos de comunidades.


